Es parte de la naturaleza humana resistir el cambio tanto como podamos. Gravitamos hacia lo familiar, lo conocido, lo cómodo. Cualquier interrupción es una amenaza a nuestra estabilidad y rutina. El cambio es difícil y, sin embargo, es una de las únicas constantes en nuestras vidas. Esto es cierto en los negocios, y aún más hoy en día en las industrias de energía y transporte a medida que hacemos la transición hacia soluciones energéticas más inteligentes y limpias.