Impulsada por el rápido aumento de la inteligencia artificial (IA) y un cambio hacia la informática de alta densidad, la industria de los centros de datos entró en 2025 a toda marcha. Esta creciente demanda de infraestructura digital ejerció una presión sin precedentes sobre la disponibilidad de energía y los sistemas de red. En 2026, la conversación está evolucionando. El crecimiento sigue siendo fuerte, pero ya no se define únicamente por la escala. Más bien, refleja una realidad más compleja: una demanda acelerada unida a limitaciones crecientes. La disponibilidad de energía, la preparación de la infraestructura, las limitaciones de la cadena de suministro y las presiones regulatorias están determinando cada vez más no sólo la rapidez con la que se pueden construir los centros de datos, sino también dónde y cómo se pueden desarrollar. Comprender estas fuerzas es fundamental. Las siguientes tendencias ilustran qué está impulsando la siguiente fase de crecimiento de los centros de datos y qué la está limitando.
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