Nuestros cuerpos y mentes no siguen un cierre de negocios. Las veinticuatro horas del día, latimos, bombeamos y transmitimos, las sinapsis se activan y las células se metabolizan para mantenernos vivos, de día, de noche y todo lo demás. Por tanto, no es de extrañar que las necesidades de un cuerpo no siempre se ajusten a las horas normales de funcionamiento. Los centros de atención médica, como las salas de emergencia y las clínicas de atención de urgencia especializada y sin cita previa, tienen la responsabilidad de brindar tratamiento siempre que sea necesario, y cuando la salud de una persona está en juego, el tiempo de inactividad puede ser peligroso.
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