¿Alguna vez has mirado un camión o una maquinaria grande y te has preguntado de dónde viene su energía? La respuesta es simple: motores diésel. Desde automóviles de pasajeros y camiones hasta locomotoras de ferrocarril, equipos agrícolas e incluso barcos de carga, los motores diésel impulsan algunos de los vehículos de los que nuestro mundo depende más.